El Clan

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El Clan Los Puccio, son una típica familia del tradicional barrio de San Isidro con aspiraciones a pertenecer a clase alta. Con el fin de la Guerra de Malvinas a mediados de 1982, Arquímedes Puccio (Guillermo Francella), el patriarca de la familia, que trabajaba en el Servicio de Inteligencia de Estado,[5] pasa a ser mano de obra desocupada, por lo que decide emprender un negocio criminal de secuestros extorsivos a empresarios. Alejandro Puccio (Peter Lanzani), el hijo mayor, estrella de un club de rugby y jugador de la selección de rugby de Argentina, se somete a la voluntad de su padre para identificar posibles candidatos y se sirve de su popularidad para no levantar sospechas. Una de las características del clan criminal es que los secuestrados son llevados y mantenidos prisioneros en la mismísima casa de los Puccio y, luego de cobrado el rescate, son ejecutados.

La primera víctima es Ricardo Manoukian, amigo de Alejandro, lo que le genera cierto grado de culpa cuando es asesinado.[6] Con los beneficios económicos obtenidos del rescate, los Puccio mejoran su situación económica y reemplazan a principios de 1983 su rotisería familiar por un exitoso local de artículos de windsurf, donde Alejandro conoce a Mónica, quien se convertiría en su novia. Un hombre, Gustavo Contenpomi, furioso por fallar en un negocio del empresario Florencio Aulet, contacta con el Clan, que secuestra al hijo de Aulet, Eduardo, otro conocido de Alejandro. Los Aulet pagan el rescate, pero Eduardo ya fue asesinado y su cuerpo desaparece.

En diciembre de 1983, con el retorno de la democracia, Arquímedes visita en la cárcel al militar Aníbal Gordon —con quien había participado en 1973 en el secuestro de un empresario de Bonafide— y le consulta sobre cómo continuar con el accionar del Clan ante el nuevo panorama político. Gordon le encomienda buscar nuevos clientes relacionados con el Proceso de Reorganización Nacional, aprovechando el desprestigio de los militares, y que aún cuenta con protección ya que las fuerzas armadas aún tienen poder.

Alejandro acompaña a su hermano menor, Guillermo (Franco Masini), al aeropuerto ya que parte al exterior en un viaje deportivo. Antes de irse, Guillermo le confiesa que no va a volver ya que sabe a qué se dedica su padre, tiene miedo y le recomienda huir cuanto antes. Alejandro decide no acompañar a su padre en el secuestro de otro empresario, Emilio Naum, lo que provoca que el plan fracase y Naum sea asesinado tras advertir la maniobra de Arquímedes y resistirse al secuestro.

Para reconciliarse con su padre, Alejandro viaja al exterior a convencer a su otro hermano, Daniel «Maguila» Puccio, de volver a la Argentina e integrarse al Clan. La alegría por el regreso de Maguila no es completa, ya que hace más de un año que nadie sabe del paradero de Guillermo. Ya en 1985, el Clan secuestra a la empresaria Nélida Bollini de Prado y la mantienen prisionera en el sótano de la casa por más de un mes. Las cosas no van según lo planeado: las negociaciones por el rescate fracasan; Adriana —la hija menor de la familia— advierte los gritos que provienen del sótano; y Arquímedes recibe una llamada de sus superiores militares advirtiéndole que ya no goza de protección, por lo que se mantiene alerta y vigilante, barriendo la vereda de la casa durante altas horas de la noche.

El Clan En agosto de 1985, cuando Arquímedes y Maguila van a cobrar el rescate en una estación de servicio, son detenidos por la policía, quien luego irrumpe en la casa de los Puccio, liberando a la secuestrada y arrestando a toda la familia, con excepción de Adriana que es menor. El caso toma gran repercusión mediática, denominándolo como «el Clan Puccio». Las pruebas contra Arquímedes son contundentes, aunque éste no reconoce su responsabilidad en los hechos y afirma haber actuado bajo presión política. A pesar de que sus compañeros de rugby y Mónica creen en su inocencia, Alejandro no puede soportar la presión, y tras golpear a su padre —provocada por Arquímedes para prestar declaración falsa, y donde Alejandro lo responsabiliza de haberle arruinado la vida— se intenta suicidar arrojándose del edificio de tribunales mientras iba a prestar declaración.

El Clan La película termina con un texto contando que fue del destino de la familia: Alejandro sobrevive a su intento de suicidio, y en prisión intentaría suicidarse cuatro veces más. Le pide a Mónica que deje de visitarlo y rehaga su vida. Y muere en 2008.[6] Maguila, por su parte, nunca cumplió su condena ya que se fugó —se cree que a Brasil, Australia o Nueva Zelanda— y en 2013 volvió a Argentina, obteniendo el certificado de prescripción de la causa.[7] Guillermo nunca fue relacionado con los hechos. Nunca volvió a Argentina y su paradero es desconocido. Epifanía estuvo en prisión pero fue liberada por falta de mérito. A Silvia tampoco se le adjudicó responsabilidad, y murió de cáncer a los 52 años. Adriana era menor cuando sucedieron los hechos. Se cambió el apellido y vivió con sus tíos maternos antes de volver a vivir con su madre. Arquímedes fue condenado a reclusión perpetua más accesoria por tiempo indeterminado, pero fue beneficiado por el 2×1 y recuperó su libertad en 2008. En prisión estudió y ejerció Abogacía. Murió en 2013 en La Pampa,[6] ningún familiar reclamó su cuerpo y fue enterrado en una fosa común.




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